Por David Sunderland
¿Qué ocurre si otras personas tienen que tomar decisiones sobre el final de tu vida en tu nombre? ¿Cómo puedes expresar claramente tus deseos?
En Francia, Vincent Lambert [enlace en inglés] cayó en coma en 2008 y murió por inanición en 2019, tras una batalla de 11 años entre dos ramas enfrentadas de su familia. Sus deseos no estaban por escrito.
Afirmar tus deseos mediante Directrices Anticipadas o un Testamento Vital ayuda a evitar una angustia potencial de este tipo. Confiarlos a una persona de confianza puede ser útil, pero quizás no sea suficiente, ya que puede prestarse a ambigüedad y a disputas.
¿Qué incluir? Declarar tus objetivos y valores de forma concisa y en términos de espíritu más que de detalle suele ser más fácil de interpretar qué instrucciones precisas. Por ejemplo:
- “Quiero recibir cuidados mientras sea capaz de reír y disfrutar de la belleza”
- “No quiero recibir cuidados si no es probable que me recupere para comunicarme y necesito atención experta constante”
- “No me mantengan con soporte vital a menos que sea un puente hacia la recuperación”
- “Si tengo demencia avanzada, no me mantengan con soporte vital”
Atul Gawande sugiere que la relación más importante entre médico y paciente es la ‘interpretativa’: más allá de la información y el control, la orientación es clave: comprender qué es lo más importante, cuáles son tus preocupaciones y prioridades.
Gawande habló de esto con su padre, que era un cirujano brillante y, para su sorpresa, simplemente quería poder “comer helado y ver televisión”. Años después, cuando su padre estaba en una operación para extirpar un tumor extenso y potencialmente mortal, Atul pudo comunicar al cirujano si, en caso de que la intervención fuera la más invasiva, su padre tendría una buena posibilidad de “comer helado y ver televisión”.
Referencias
- Nesbitt and Zimet (2024) A Tender Time: Quaker Voices on the End of Life
- Gawande (2015) Ser mortal: La enfermedad, la medicina y lo que importa al final
